Ir al contenido principal

Update: La pausa que refresca

Pues nada, que estoy aquí  en una "Pausa que refresca" [tomando Coca Cola y haciendo nada].  Es frustrante encontrarte en casa de nuevo, planeando tu futuro y teniendo un día igual al anterior.

He tomado el tiempo para desperdiciarlo y concentrarme en algunas cosas.  Todo pasa por algo, pero ese algo definitivamente lo comprendemos después, cuando termina la lección.


Igual ya estoy rompiendo algunos tabúes de mi persona:  el éxito no viene de un puesto, ni siquiera del dinero, si no de lo tranquila y feliz que vivas.

No estoy tranquila, y tampoco estoy feliz, pero sí estoy mejor que en otras épocas.  Si, todo sigue siendo caótico [creo que mi vida sin cáos no tendría sentido], pero digamos que ya estoy vislumbrando más el futuro.

Sigo leyendo a Murakami. He aprendido a sacar de mi vida a la gente que no vale la pena. Me tope con gente que sólo quería sacar provecho de mi. La descubrí a tiempo. He aprendido a perdonar.

Y de lo más satisfecha que estoy, es que sigo siendo humana. Sintiendo. Besando. Viviendo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Cheque en Blanco, la verdadera historia.

Cheque en Blanco es una de esas canciones, que a las mujeres -e inclusive a los hombres- les emociona al escucharla.  Las mujeres nos sentimos más  machotas y le decimos a los pérfidos hombres lo que pensamos de su mal gusto. La canción no la compuso una mujer arrabalera. Todo lo contrario, la compuso Emma Elena Valdelamar, una mujer culta, de mucho mundo y bastante guapa en su juventud.  Ya escribí un post anterior de Emma Elena, mencionando cosas que se me hacen interesantes de su canción  Mucho Corazón .  Ahora que en nuestras épocas la hizo famosa Paquita la del Barrio, ya que resulta bastante suigeneris al cantar, porque cantantes cubiertas de lentejuelas hay en muchos bares.

En horas hábiles...

En horas hábiles guardar silencio. A veces debería guardar silencio, callar lo que veo, lo que escucho, voltear la cara y no darme cuenta; volver a mis oídos ciegos, y a mis manos mudas, a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol. Tendría que atar mis pasos, quemar mis ojos, pero resulta que no puedo. No vivo por pasar el rato ni acumulo ideas para ser más sabio ni me grabo lo que escucho para repetirlo solo, siempre a solas, bien alto. Peleé con algunos por lo que hago, un día crecieron notas de mis dedos y fueron otros los que las tocaron, me propuse extrañar tan sólo en un horario. Hablo de amor porque lo busco, intento comprenderlo y no me es fácil. Evito la intelectualidad tanto como puedo y me aburro como nunca con quien me toma por eso. Pasa que no estoy listo, nunca estoy listo, y todo me sorprende y me provoca. Me extrañan tanto los aplausos como los abucheos. Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, dejar una semilla curiosa que germine...