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Mostrando las entradas etiquetadas como Reflexion

Este año será mi año...

Soy bastante despistada.  Mucho en realidad. Cuando bromeo digo que si le quitan el montoncito de tierra que puse en la puerta de mi casa para encontrarla, ya no la encuentro. Así que no era de extrañar que de regreso de mis vacaciones decembrinas (familiar y tracidionalmente en el sureste mexicano) tomara un rumbo erróneo y le aumentara tres horas más de camino, de Villahermosa a Xalapa. En esa visita express a mi familia de Veracruz, mi prima Kika me dio las palabras que justamente necesitaba: "Que este año sea tu año".  No se si mi prima sea profeta, o si eso me ha programado, porque he tenido cambios gigantescos estos días. El año pasado casi no escribí, porque ha sido un año catártico: me he replanteado mi historia, para ver que es lo que quiero más adelante.  Además ha sido muy enriquecedor, porque creo que he madurado en muchos aspectos y he adquirido los elementos para poder discernir de algunas cosas que suponía creer. ¿Qué aprendí en el 2012?

Dar el salto...

Después de todo, lo difícil es ese breve momento en que te ves frente al vacío. En el que te concentras en todos tus miedos, en las historias previas que te han hecho llorar. Incluso, te repites una y mil veces lo que soñabas para ti. Y ves el vacío. Te paralizas. Me paralicé durante casi un año, contemplando ese abismo, sólo por   miedo.  Lo más curioso es ese momento en el que te decides a saltar. La mente se desconecta del cuerpo, respiras. Suspiras. Te avientas al infinito. El el vuelo empiezas a disfrutar, pero es un gozo masoquista, como cuando estás en la montaña rusa. Salir del estado de confort que uno se va fabricando es difícil.  En el transcurrir de los años, desarrollamos codependencia. Junto con ésta vienen otros sentimientos de miedo y frustración. Pero yo ya salté. Aquí estoy volando. Disfrutando. Casi llorando. No se si de alegría, o de dolor. Quizás de esperanza.  Al final en mi rostro hay una leve sonrisa. No hay tierra f...

Mi camino amarillo...

El viaje a Yucatán ha sido reconfortante. Cansado también. He tenido buenas sorpresas por aquí. Excelentes regalos, excelentes detalles, pero también me ha servido en lo personal para tomar algunas decisiones trascendentales en la vida.