No me gusta ver tu actitud. Nunca estas, y cuando vienes no ves la hora de volverte a ir. ¿Dónde pasas tanto tiempo?, ¿dónde te tratan mejor que aquí?. No me mires así, por lo menos di algo. Yo te espero todos los días y te tengo preparada tu comida y tu bebida, y a veces no llegas. ¿Qué más puedo hacer? Se que no te gusta que ellos hallan llegado, pero son parte de nuestra familia, y no ocupan tu lugar. Tú has sido por mucho siempre muy especial. A ti te he querido tanto, porque has sido lo que esperé durante mucho tiempo. Si supieras cuanto le pedí a Dios que aparecieras.
¿Y a ti a qué te sabe la vida?