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Mostrando las entradas etiquetadas como Lecciones de vida

Receta para madurar

Ésta es la lección del día de hoy, porque todos los días la vida te enseña algo:

Sobre la verdad de las cosas...

Source: inspirably.com via Liz on Pinterest [head] [/head] [body] [/body]

Los días vacíos.

Hay épocas en que siento mis días vacíos. Y no es que nada suceda, simplemente que estoy tan abrumada de mi misma que no siento absolutamente nada.  Río como loca, a veces inclusive siento que amo nuevamente.  Otras ocasiones me siento plena, pero es como esa emoción que sientes cuando el carro de la Montaña Rusa va subiendo la pendiente.  Sientes ese vértigo emocionante de la primera caída y va disminuyendo. Después no lo sientes más.

Seguir adelante...

La vida es de ahora en adelante, y lo único que puedo hacer, es salir victoriosa de ella. Courtney Love.

Receta para Olvidar

La receta para olvidar es muy sencilla: Tiempo, abstinencia (de esa persona) y soledad.   Lo más importante es la abstinencia, porque aunque no veas al objeto del muy pretendido olvido, si la tienes presente en la mente y el corazón, jamás podrás envolverlo del mismo.  Es como el alcohol:  pensar en el 'objeto' se vuelve un vicio.  

De mi prima para el mundo...

Esta imagen la robe del Wall de Facebook de mi querida prima Kika. Estas sencillas palabras nos darán las respuesta a los problemas sentimentales de nuestra existencia. Simple, cruel y cierto.

Pensamientos

Vivir despierta es vivir la vida es sentir mi cuerpo es oír mi risa es llorar profundo es mirarme dentro.

Mi cuento de Hadas.

Todos deseamos que nuestra historia tenga un final feliz.  Por lo menos yo me la paso soñando en ello. Quiero que mi final sea el mejor. Lo mejor. Odio ser tan emocional.  A veces siento que vivo más intensamente que otras personas, o tal vez me concentro demasiado en mi misma como para ver las cosas desde otra perspectiva.  Se que todo pasará. Quiero que pase. Que pase todo.

Mi labial rojo y un ángel.

Los ángeles se encuentran en lugares tan extraños e inesperados, como el baño de un Sanborns. Eran las tres de la mañana cuando abrió los ojos. Tomando en cuenta que los cerró a las doce, no era mucho tiempo el que pasó con el cerebro en estado alfa. Miró el techo y se quedó sumergida en sus pensamientos. Repasaba una y otra vez lo que pudo haber salido mal. Buscaba la cuchara que le ayudaría a recoger los restos de su ser. Y seguía viendo el techo. Las horas no avanzaban, el sueño no llegaba, los minutos se hacían cada vez mas lentos y no encontraba respuesta alguna. El dolor tampoco disminuía. Y así hasta el amanecer.