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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuento Corto

Fragmentos de cotidianidad

Él, tratando de revivir al amor, ha decidido que quiere escuchar canciones románticas.  Ella por su parte, buscando diversión trata de ver en televisión algún programa que la haga reír.   - ¿Te gusta esta canción? Dice él tiernamente con su seductora y masculina voz, mientras empieza a sonar I'd love you to want me interpretada por   Lobo .

Los días vacíos.

Hay épocas en que siento mis días vacíos. Y no es que nada suceda, simplemente que estoy tan abrumada de mi misma que no siento absolutamente nada.  Río como loca, a veces inclusive siento que amo nuevamente.  Otras ocasiones me siento plena, pero es como esa emoción que sientes cuando el carro de la Montaña Rusa va subiendo la pendiente.  Sientes ese vértigo emocionante de la primera caída y va disminuyendo. Después no lo sientes más.

Mi labial rojo y un ángel.

Los ángeles se encuentran en lugares tan extraños e inesperados, como el baño de un Sanborns. Eran las tres de la mañana cuando abrió los ojos. Tomando en cuenta que los cerró a las doce, no era mucho tiempo el que pasó con el cerebro en estado alfa. Miró el techo y se quedó sumergida en sus pensamientos. Repasaba una y otra vez lo que pudo haber salido mal. Buscaba la cuchara que le ayudaría a recoger los restos de su ser. Y seguía viendo el techo. Las horas no avanzaban, el sueño no llegaba, los minutos se hacían cada vez mas lentos y no encontraba respuesta alguna. El dolor tampoco disminuía. Y así hasta el amanecer.

Lucas

Lucas (en la caja) y Pyokola. Para Gricel, a quien deseo que el amor (el verdadero) toque a su puerta en el momento correcto. Cuando Lucas llegó a casa, la vió. Era la cosa mas linda que habia visto en su corta vida. Blanca, con algunos reflejos cafes. Sus ojos azules como el cielo no reflejaban la serenidad que el color que los vestia caracteriza. Ella se acercó, lo miró de arriba para abajo y le dio un zarpazo tremendo. Lucas corrió hacia su nueva mamá, quien lo tomó con una sola mano al tiempo que regañaba a la preciosa criatura que lo habia lastimado.

La espera...

He aquí que te estoy esperando fielmente como todas las noches.  Esperando pacientemente tu regreso.  Me gusta esperarte frente a la ventana, para que cuando te acerques a mi casa, me veas desde lejos.  Todas las noches acomodo la silla a lado de la ventana que da a la calle, muy arreglada y femenina, como mi madre me enseñó que debe ser una novia y una esposa.

Abandono...

No me gusta ver tu actitud. Nunca estas, y cuando vienes no ves la hora de volverte a ir. ¿Dónde pasas tanto tiempo?, ¿dónde te tratan mejor que aquí?.  No me mires así, por lo menos di algo.  Yo te espero todos los días y te tengo preparada tu comida y tu bebida, y a veces no llegas. ¿Qué más puedo hacer? Se que no te gusta que ellos hallan llegado, pero son parte de nuestra familia, y no ocupan tu lugar. Tú has sido por mucho siempre muy especial. A ti te he querido tanto, porque has sido lo que esperé durante mucho tiempo.  Si supieras cuanto le pedí a Dios que aparecieras.

Coodependencia...

Realmente jamás pensé que te necesitara tanto.  A veces parecías tan molesto y en ocasiones, sobre todo al despertar, parecía que podía seguir perfectamente mi vida sin ti.  La verdad, no me di cuenta cuando te perdí, porque mi vida seguía tan natural como siempre. Sin embargo ahora que no te tengo no veo claro, y siento tu ausencia. Aunque se que ya no estas, a veces te busco con mis manos.  Cuando lo cotidiano me alcanza me digo.¿Y donde está? y luego recuerdo que te has ido.... Hasta que llegue el próximo. Jamás volveré a tomarte por seguro. Tampoco te subestimaré, porque hoy admito -ya que no estas- que mi vida no funciona sin ti. Por cierto....¿alguien ha visto mis lentes?