Ir al contenido principal

El Pairo...

Hay ocasiones en la vida de las personas en que todo parece ser una catástrofe.  Así fueron los últimos tiempos en esta historia que es mi vida:  una real catástrofe.

Pero igual como en las catástrofes todo sucede para algo mejor.  Después de la tormenta viene la calma, reza un dicho.  Este pairo en el que me encuentro me da un poquito de miedo.  Tanta calma después de la tormenta es extraña.  De hecho es extraño que todo vaya siendo como quieres en el momento que menos lo esperas.

Sin embargo tomaré la oportunidad que la vida me da.  Lo pedí y esperé tanto aunque parezca que llegó fuera de tiempo, no pienso desaprovecharlo.  Pero da miedo.  Así como un yuyú.

En fin.  Ustedes dirán que estoy marihuana porque hablo puras incoherencias.  Pues no estoy marihuana precisamente, y además.... siempre las digo.

Por lo mientras ya estoy aquí.  Retomando los chicharitos, gracias a los que se preocuparon por este cierre temporal de la falsa crónica que es mi vida.   Estoy aquí y no me voy.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cheque en Blanco, la verdadera historia.

Cheque en Blanco es una de esas canciones, que a las mujeres -e inclusive a los hombres- les emociona al escucharla.  Las mujeres nos sentimos más  machotas y le decimos a los pérfidos hombres lo que pensamos de su mal gusto. La canción no la compuso una mujer arrabalera. Todo lo contrario, la compuso Emma Elena Valdelamar, una mujer culta, de mucho mundo y bastante guapa en su juventud.  Ya escribí un post anterior de Emma Elena, mencionando cosas que se me hacen interesantes de su canción  Mucho Corazón .  Ahora que en nuestras épocas la hizo famosa Paquita la del Barrio, ya que resulta bastante suigeneris al cantar, porque cantantes cubiertas de lentejuelas hay en muchos bares.

En horas hábiles...

En horas hábiles guardar silencio. A veces debería guardar silencio, callar lo que veo, lo que escucho, voltear la cara y no darme cuenta; volver a mis oídos ciegos, y a mis manos mudas, a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol. Tendría que atar mis pasos, quemar mis ojos, pero resulta que no puedo. No vivo por pasar el rato ni acumulo ideas para ser más sabio ni me grabo lo que escucho para repetirlo solo, siempre a solas, bien alto. Peleé con algunos por lo que hago, un día crecieron notas de mis dedos y fueron otros los que las tocaron, me propuse extrañar tan sólo en un horario. Hablo de amor porque lo busco, intento comprenderlo y no me es fácil. Evito la intelectualidad tanto como puedo y me aburro como nunca con quien me toma por eso. Pasa que no estoy listo, nunca estoy listo, y todo me sorprende y me provoca. Me extrañan tanto los aplausos como los abucheos. Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, dejar una semilla curiosa que germine...