Ir al contenido principal

Este lugar....

Recuerdo cuando éste era mi refugio.  Contaba historias que se me ocurrían, o que se derivaban de lo que esperaba que fuese mi vida.  Con unos pequeños trozos armaba paisajes que me daban esperanza.  Pero un día deje de soñar y no supe como volver.

Me da miedo plasmar aquí esos frágiles esbozos de nuevos sueños, porque quien se encarga de destruirlos poco a poco viene aquí para encontrar mi debilidad y romperlos antes de que crezcan.


No sé cual es el camino de vuelta, creo que el estar tan frustrada en estos momentos y tener ganas de escribir, puede ser un avance, pero lo cierto es que llega el momento en que el cansancio de una vida que se ha ido quedando vacía pesa más que todo lo vivido. ¿Cómo arreglo eso?

No tengo idea.

Se me acabaron hace mucho...

Quiero regresar.
Estrenar esa fuerza que he acumulado con los años.
Recuperar la esperanza perdida.
Dejar de coquetearme y enamorarme perdidamente de mi.

Quiero sonreír, únicamente porque me acordé de mi.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cheque en Blanco, la verdadera historia.

Cheque en Blanco es una de esas canciones, que a las mujeres -e inclusive a los hombres- les emociona al escucharla.  Las mujeres nos sentimos más  machotas y le decimos a los pérfidos hombres lo que pensamos de su mal gusto. La canción no la compuso una mujer arrabalera. Todo lo contrario, la compuso Emma Elena Valdelamar, una mujer culta, de mucho mundo y bastante guapa en su juventud.  Ya escribí un post anterior de Emma Elena, mencionando cosas que se me hacen interesantes de su canción  Mucho Corazón .  Ahora que en nuestras épocas la hizo famosa Paquita la del Barrio, ya que resulta bastante suigeneris al cantar, porque cantantes cubiertas de lentejuelas hay en muchos bares.

En horas hábiles...

En horas hábiles guardar silencio. A veces debería guardar silencio, callar lo que veo, lo que escucho, voltear la cara y no darme cuenta; volver a mis oídos ciegos, y a mis manos mudas, a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol. Tendría que atar mis pasos, quemar mis ojos, pero resulta que no puedo. No vivo por pasar el rato ni acumulo ideas para ser más sabio ni me grabo lo que escucho para repetirlo solo, siempre a solas, bien alto. Peleé con algunos por lo que hago, un día crecieron notas de mis dedos y fueron otros los que las tocaron, me propuse extrañar tan sólo en un horario. Hablo de amor porque lo busco, intento comprenderlo y no me es fácil. Evito la intelectualidad tanto como puedo y me aburro como nunca con quien me toma por eso. Pasa que no estoy listo, nunca estoy listo, y todo me sorprende y me provoca. Me extrañan tanto los aplausos como los abucheos. Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, dejar una semilla curiosa que germine...