Ir al contenido principal

Cronicas de la Bridezilla: Oye mi amor....

..... Mira mi amor, la verdad no soy interesada... deveritas que no, ¿si no, crees que no te diría: "Quiero ir al Garabatos"? Pero nunca te digo eso. ¿verdad?, para mi aquí en el Sanborns está bien. Al fin: Tú..Yo y una taza de café de 18 pesos. ¿Qué más necesitamos para ser felices?. Oye... ya ves que nos vamos a casar, y estuve pensando, que tal vez, sólo tal vez te podría ayudar a elegir el anillo. No es que dude de tu gusto Gordito, pero mejor que lo escojamos los dos y así felices y contentos. Y tampoco es que sea importante el kilataje. Pero ya ves que mi Tia Lucas dice que no me quieres porque no me regalas cosas caras y que no me llevas a esas cenas elegantes que hacen por tu trabajo, pero le digo que a mi no me importa. Ella no sabe que estoy más allá de lo material, porque yo te quiero. No me importa ni tu puesto, ni tu carrazo, ni tu depa en Santa Fe. Oye... regresando a lo del anillo. El otro dia pasé por una Joyería, no es la gran cosa. Se llama Tiffanys y el que me gusta es este...¿verdad que si me lo vas a comprar?...


Nota:  Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia...¿verdad viejito? jajaja...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cheque en Blanco, la verdadera historia.

Cheque en Blanco es una de esas canciones, que a las mujeres -e inclusive a los hombres- les emociona al escucharla.  Las mujeres nos sentimos más  machotas y le decimos a los pérfidos hombres lo que pensamos de su mal gusto. La canción no la compuso una mujer arrabalera. Todo lo contrario, la compuso Emma Elena Valdelamar, una mujer culta, de mucho mundo y bastante guapa en su juventud.  Ya escribí un post anterior de Emma Elena, mencionando cosas que se me hacen interesantes de su canción  Mucho Corazón .  Ahora que en nuestras épocas la hizo famosa Paquita la del Barrio, ya que resulta bastante suigeneris al cantar, porque cantantes cubiertas de lentejuelas hay en muchos bares.

En horas hábiles...

En horas hábiles guardar silencio. A veces debería guardar silencio, callar lo que veo, lo que escucho, voltear la cara y no darme cuenta; volver a mis oídos ciegos, y a mis manos mudas, a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol. Tendría que atar mis pasos, quemar mis ojos, pero resulta que no puedo. No vivo por pasar el rato ni acumulo ideas para ser más sabio ni me grabo lo que escucho para repetirlo solo, siempre a solas, bien alto. Peleé con algunos por lo que hago, un día crecieron notas de mis dedos y fueron otros los que las tocaron, me propuse extrañar tan sólo en un horario. Hablo de amor porque lo busco, intento comprenderlo y no me es fácil. Evito la intelectualidad tanto como puedo y me aburro como nunca con quien me toma por eso. Pasa que no estoy listo, nunca estoy listo, y todo me sorprende y me provoca. Me extrañan tanto los aplausos como los abucheos. Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, dejar una semilla curiosa que germine...