Hay cosas que están predestinadas. Hay caminos que se cruzan y no se pueden separar. A este Cucho me lo encontré en una tienda de Autoservicios, lo cargue mientras hacia el super y decidí dejarlo. Pensé que lo obtendría en otra ocasión. Fui al mismo super tres veces mas y me lo seguí encontrando, cada vez mas sucio y a un menor precio hasta que le dije: Eres para mi porque me estas esperando, y me lo traje a casa por la grandiosa cantidad de $20 pesos. Me acompaña algunas noches, pelea con puchiko y soporta mis neurosis sin decir una sola palabra...mi compañero...
He llegado a una edad, donde el límite entre una cosa y otra es bien delgadito. Hace algunos días cumplí 40 inviernos. Lo festejé gustosamente contenta de que - según varias personas - me veo mas jóven de lo que realmente soy. Y así veo a mis contemporáneos, prácticamente igual. Hace poco me reuní con amigos de la prepa y hacíamos bromas respecto a que para salir bien en las selfies teníamos que apagar la luz, sin embargo nos vemos de la edad pero no muy "madreados" por decirlo decentemente. Pero la pinche vida estaba por darme una lección el día de hoy.
Comentarios
Publicar un comentario