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Dignidad para llevar.

Hay libros que caen en tus manos por que el destino quiere que sus palabras lleguen a tu mente. Dignidad para llevar, de Leticia del Rocio Hernández Gómez, es uno de estos libros.

De fácil, relajada y ágil lectura, este libro te lleva en un trayecto en ese camino azaroso de la "necesidad de ser amado" de una manera un tanto diverdida. No niego que me reí sola (y de mí) durante la lectura del mismo, pero es una ventana hacia la realidad de los sentimientos y el amor moderno.

Lo recomiendo para quien no entiende porqué le va en la feria como le va, y pueden tomarlo con algun café. Si no se te ocurre cual, este libro te da muchas sugerencias en cada uno de sus capítulos.

Te lo recomiendo.

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Cheque en Blanco, la verdadera historia.

Cheque en Blanco es una de esas canciones, que a las mujeres -e inclusive a los hombres- les emociona al escucharla.  Las mujeres nos sentimos más  machotas y le decimos a los pérfidos hombres lo que pensamos de su mal gusto. La canción no la compuso una mujer arrabalera. Todo lo contrario, la compuso Emma Elena Valdelamar, una mujer culta, de mucho mundo y bastante guapa en su juventud.  Ya escribí un post anterior de Emma Elena, mencionando cosas que se me hacen interesantes de su canción  Mucho Corazón .  Ahora que en nuestras épocas la hizo famosa Paquita la del Barrio, ya que resulta bastante suigeneris al cantar, porque cantantes cubiertas de lentejuelas hay en muchos bares.

En horas hábiles...

En horas hábiles guardar silencio. A veces debería guardar silencio, callar lo que veo, lo que escucho, voltear la cara y no darme cuenta; volver a mis oídos ciegos, y a mis manos mudas, a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol. Tendría que atar mis pasos, quemar mis ojos, pero resulta que no puedo. No vivo por pasar el rato ni acumulo ideas para ser más sabio ni me grabo lo que escucho para repetirlo solo, siempre a solas, bien alto. Peleé con algunos por lo que hago, un día crecieron notas de mis dedos y fueron otros los que las tocaron, me propuse extrañar tan sólo en un horario. Hablo de amor porque lo busco, intento comprenderlo y no me es fácil. Evito la intelectualidad tanto como puedo y me aburro como nunca con quien me toma por eso. Pasa que no estoy listo, nunca estoy listo, y todo me sorprende y me provoca. Me extrañan tanto los aplausos como los abucheos. Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, dejar una semilla curiosa que germine...