Ir al contenido principal

Mr. P. Mosh

Si, efectivamente tengo insomnio, y mi reloj biológico está hecho un desmami, antes de irme a contar borregos para dormir (me tengo que despertar en...tres horas) me puse a filosofar acerca de las canciones que han ambientado mi vida, así que decidí hacer esta nueva sección.

Empezaré sin ningún orden en particular, sólo conforme me las vaya topando (las canciones) o me vaya acordando. La primera que comparto es Mr. P. Mosh, de ese fantástico y surrealista grupo llamado Plastilina Mosh, son de Tijuana y por ahi del 98 hicieron de las suyas con esta canción.

Mr. P. Mosh me recuerda cuando cumplí 19 años, retomé mis sueños y estaba en la Universidad intentando pensar (o mas bien lo pensaba erróneamente) que ya sabia todo lo necesario para comerme al mundo. Ahora le puedo comentar que sigo soñando y sigo buscando la receta para comerme al mundo a mordidas, sólo que ahora prefiero ponerle especias para que sepa de diferentes maneras, generalmente mas sabroso.

Mi compañero de camino se infartará cuando vea esta canción, pero...Juanito, escuchala y acuerdate...un año después me conociste... así era yo.......ah que desmadre.

En general creo que sigo siendo así como esta canción: intensa, surrealista, filosófica, desmdrosa e incongruente...pero aún así no me aburro para nada. Bien dice esta canción "Es mi castigo por ser Diva".

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cheque en Blanco, la verdadera historia.

Cheque en Blanco es una de esas canciones, que a las mujeres -e inclusive a los hombres- les emociona al escucharla.  Las mujeres nos sentimos más  machotas y le decimos a los pérfidos hombres lo que pensamos de su mal gusto. La canción no la compuso una mujer arrabalera. Todo lo contrario, la compuso Emma Elena Valdelamar, una mujer culta, de mucho mundo y bastante guapa en su juventud.  Ya escribí un post anterior de Emma Elena, mencionando cosas que se me hacen interesantes de su canción  Mucho Corazón .  Ahora que en nuestras épocas la hizo famosa Paquita la del Barrio, ya que resulta bastante suigeneris al cantar, porque cantantes cubiertas de lentejuelas hay en muchos bares.

En horas hábiles...

En horas hábiles guardar silencio. A veces debería guardar silencio, callar lo que veo, lo que escucho, voltear la cara y no darme cuenta; volver a mis oídos ciegos, y a mis manos mudas, a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol. Tendría que atar mis pasos, quemar mis ojos, pero resulta que no puedo. No vivo por pasar el rato ni acumulo ideas para ser más sabio ni me grabo lo que escucho para repetirlo solo, siempre a solas, bien alto. Peleé con algunos por lo que hago, un día crecieron notas de mis dedos y fueron otros los que las tocaron, me propuse extrañar tan sólo en un horario. Hablo de amor porque lo busco, intento comprenderlo y no me es fácil. Evito la intelectualidad tanto como puedo y me aburro como nunca con quien me toma por eso. Pasa que no estoy listo, nunca estoy listo, y todo me sorprende y me provoca. Me extrañan tanto los aplausos como los abucheos. Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, dejar una semilla curiosa que germine...